La “diplomacia deportiva” entre Cuba y Estados Unidos dio un nuevo paso adelante con la disputa del primer partido de rugby entre ambos países desde la apertura de las relaciones diplomáticas y a menos de una semana de que Donald Trump ocupe la Casa Blanca, organizado por la Fundación Rugby Sin Fronteras.

La liga cubana de rugby tiene un carácter amateur y se concentra en los meses de agosto y septiembre. A pesar del corto calendario, Laera y sus compañeros entrenan todo el año tres días por semana en la Ciudad Deportiva de La Habana y reconocen como a su gran rival al equipo de Camagüey, en el centro del país.

“El resultado del partido era lo de menos, jugar este partido era un sueño y lo hemos conseguido”, reconoció Gustavo Zerbino, vicepresidente de la Fundación Rugby sin Fronteras.

En 1972, el uruguayo Zerbino sobrevivió al accidente aéreo a 3.500 metros de altitud en los Andes, cuando chocó el avión que trasportaba a su entonces equipo Old Christians de rugby camino de Santiago de Chile para enfrentarse a los Old Boys.

Zerbino volvió 40 años después al Valle de las Lágrimas, el lugar del accidente, para que la pelota ovalada volviese a girar y de esta manera homenajear a los 16 sobrevivientes y las 29 víctimas de la tragedia.

Para simbolizar la hermandad entre Cuba y Estados Unidos, después de enfrentarse una selección contra otra ambos equipos, volvieron a jugar un pequeño segundo partido, pero esta vez con los jugadores mezclados entre los dos conjuntos.