El presidente, Diego Silvera, reconoció que se viven momentos de “tensa calma”; el jueves se eligen consejeros y hay protestas En 2009 tenía un superávit de $9 millones. En 2015, un déficit de $10 millones. La competencia con Osfatun por los afiliados

El presidente de la obra social de la UNT,Diego Silvera, ha calificado de “tensa calma” el clima que se vive desde que comenzó el año. Reconoció que los números le afligen, que estos años no han sido los mejores y que espera que hasta fin de año el déficit no se incremente. Sin embargo, fuentes de Asunt deslizaron que este semestre el rojo alcanza los $ 8 millones y que deben hacer frente al reintegro de dos trasplantes, lo que ha hecho tambalear más las arcas de la entidad. La obra social tiene 9.430 afiliados titulares y alcanza los 27.113 beneficiarios entre adherentes y familiares.

Para comprender la situación actual de una obra social que supo presumir de gran prestigio (y con los mejores sueldos de la UNT) hay que remontarse unos años hacia atrás. En 2009 había anunciado un superávit de $9 millones, en 2011 se anunció la entrada en la “senda del déficit operativo” y en 2015 cerró el año con un rojo de $10 millones. En el medio hubo renuncias de funcionarios (el gerente Daniel Abad), la llegada de otros (el contador Mauro Feldman) y la destitución de su presidente, Pedro Rollán, el año pasado, quien fue reemplazado por el consejero Silvera (sobrino lejano del vicerrector, José García).

Para algunos, las causas se originan en las subas de algunas prestaciones, varias leyes que obligaron a cubrir enfermedades que antes no se tenían en cuenta (obesidad, discapacidad, celiaquía, diabetes, fertilización asistida, cirugías bariátricas y la aplicación del Plan Médico Obligatorio), la carga de sueldos de empleados y la migración de afiliados a la obra social de los no docentes, Osfatun.

En caída libre

Entre 2011 y 2012 se desafiliaron 518 titulares y hasta fines de 2014, la cifra ascendió a 1.805 afiliados titulares. Esta situación se propició a partir de la aprobación de una resolución del Consejo Superior (N°1786/2006) que permitió que los afiliados no docentes se pasaran a Osfatun. Fue considerado como “una situación inédita” y una competencia que profundizó el déficit para las autoridades de ese momento. Según la Memoria de la Acción Social, en 2012 la pérdida por el traspaso de afiliados fue de más de $ 4 millones, que se sumó al déficit del año anterior de $1,5 millón. Ese año, Asunt cerró con más de $ 5 millones de déficit.

“Creo que esto generó el ámbito propicio para que se vayan de Asunt; ayudó bastante pero no fue lo único que causó el déficit”, opinó Silvera, quien confirmó que la resolución sigue vigente y que le ha pedido al Consejo Superior que la revea. Una de las mayores críticas es que esta norma abrió las puertas para que los afiliados se fueran, pero no para que otros (no universitarios) ingresaran. La competencia se convirtió en una especie de guerra fraticida entre obras sociales que compiten en un mismo ámbito. Además, en las sucesivas memorias contables se ha destacado que la obra social universitaria solo subsiste por el ingreso de los descuentos que aplican a los salarios de los afiliados, ya que no recibe subsidios estatales como lo hacen las obras sociales sindicales (regidas por la Ley 23.660)

En 2013, “el éxodo de afiliados” a Osfatun, principalmente, significó la trepada del déficit neto a más de $8 millones, según la Memoria de ese año. En ese documento, además, se dejó asentado que esto había sido planteado al Consejo Superior y al rector (Juan Cerisola), pero que no se había solucionado. Esa desafiliación significó que en 2014 el déficit neto total ascendiera a más de $12 millones.

Paralelamente, en la Memoria 2014 se hace mención a otra de las causas de este desbalance: la incidencia en el gasto derivado de la cobertura por discapacidad (PDN). “Comparado con 2011, el gasto prestacional de pacientes con distintos tipos de discapacidad se incrementó un 232%”, subraya ese estado contable. Esto es lo que llevó a quienes estaban a cargo de la obra social en ese año a alertar de que se encontraban en una “situación de indefensión económica y financiera”. El 23 de octubre del año pasado se dictó una resolución declarando el estado de Emergencia económica de Asunt.

Sin balance

Lo mismo que sucede con la UNT y con Canal 10. A la fecha, el balance 2015 de Asunt no ha sido aprobado por el Consejo Superior debido a la presencia de presuntas irregularidades. Hoy, la comisión de Hacienda de la UNT volverá sobre ese tema. Según relataron algunos de sus miembros, hay un ítem sin rendir de $2 millones que Asunt habría recibido en enero. Los consejeros pidieron el comprobante de ese envío que, supuestamente, habría llegado desde el Ministerio de Salud de la Nación y no ha sido presentado.

Silvera explicó que se trata de un pedido que había iniciado en su momento Rollán, y que recién ingresó el 25 de enero de este año. Esto fue lo que permitió (y para los consejeros no queda claro) que el déficit declarado del año pasado en lugar de ser de $10 millones fuera de $8 millones.

Con el PAMI

La obra social posee 250 empleados, de los cuales 204 son de planta permanente, 33 contratados y 13 pasantes. Según el plan estratégico presentado a mediados de 2016 ante el Consejo Superior de la UNT, la Acción Social presenta “una desvinculación sistémica de las áreas, falta de políticas definidas, de planificación, control y evaluación de los procesos”.

Quizás uno de los ejemplos más evidentes sea el de la doble afiliación. Se trata de 1.991 beneficiarios de la categoría “jubilados y pensionados” que también pertenecen al Pami, pero “no utilizan ni realizan gestiones en esa obra social”, según consigna el Plan Estratégico 2016. El presidente Silvera confirmó que está cerrando un acuerdo con esta institución a fin de compartir ciertos gastos.

Silvera dijo que se han efectuado recortes que beneficiaban al personal: ya no se sirve refrigerios durante las reuniones de Consejo Directivo, los viáticos se redujeron al 50% y los cargos de quienes se han venido jubilando no han sido cubiertos.

Entre denuncias de vaciamiento, se eligen consejeros directivos

La obra social de la UNT (Asunt) se prepara para la renovación del Consejo Directivo este jueves. Lo hace en medio de un escenario deficitario que arrastra desde hace varios años y quejas de afiliados y empleados.

La semana pasada, los miembros del gremio de docentes de la UNT (Adiunt) manifestaron durante la sesión del Consejo Superior y también frente a la Junta Electoral de la UNT. Reclamaron el intento de proscripción de su lista porque les señalaron supuestas irregularidades en los avales. Desde ese espacio denuncian que el “aporte que hacen los docentes a Asunt supera el de cualquier otra obra social: 4,4% del salario bruto en el caso de los docentes con familia a cargo. Sumado al Plan ‘complementario’, algunos docentes pagan casi el 10% de su salario en salud y el servicio sigue siendo deficitario”. Así consignó Diego Toscano, candidato a consejero titular en tercer término de la lista “Adiunt en lucha”, junto con María Mercedes Testa y Julia Carreras.

La otra lista en competencia es “Unidad y Compromiso universitario”, que llegaría con el aval del Rectorado. Los candidatos a consejeros titulares son Dora De Pedro, María Elena Casacci y Silvia Nieto; las tres ya son consejeras actualmente, así que irán por la reelección. El Consejo de la obra social está conformado por 10 miembros: tres docentes, tres no docentes, tres universitarios que elige el Consejo Superior y un jubilado. En el caso de los no docentes no habrá elecciones porque se presentó una lista única, lo mismo que viene sucediendo en los comicios universitarios.

“Los afiliados, dueños de Asunt, seguirán sin elegir la totalidad de los miembros del Directorio. En ello el Consejo Superior tiene responsabilidad, ya que no avanzó en reformar el Estatuto de Asunt”, manifestó Ariel Osatinsky, titular de Adiunt. Responsabilizan a los miembros de ese cuerpo por el “vaciamiento sistemático de la obra social”.