El técnico encarriló el equipo y se mostró satisfecho por lo realizado por los jugadores. “Esto es algo muy importante en mi vida”.

Si hoy usted, hincha de San Martín, está “chocho” de la vida, llorando de alegría y gritando a los cuatro vientos que el “Santo” salió del mismísimo infierno; es gracias a una persona que llegó en silencio, haciendo del perfil bajo un verdadero culto, trabajó noche y día, aportó experiencia y tuvo la muñeca necesaria para dar vuelta un panorama que pintaba bien complicado.

Diego Cagna llegó a Tucumán en un momento en el que La Ciudadela era una caldera. San Martín había perdido dos partidos consecutivos en el torneo que le habían costado el cargo a Sebastián Pena. Pero ni esos nubarrones en el horizonte que presagiaban lo peor, calmaron las ganas del “Flaco” de subirse a un barco que tenía como único objetivo llegar a la B Nacional.

Muy importante

Por eso, tras este 3-2 tan hermoso como festejado por el pueblo “santo”, el DT dejó en claro que su llegada a San Martín fue uno de los mejores momentos de su carrera. “Esto es algo muy importante en mi vida”, dijo Cagna tras dejar un vestuario visitante que parecía un carnaval.

El entrenador estaba feliz por haber logrado lo que había venido a buscar Tucumán. Pero más feliz porque el objetivo significa mucho más que un logró deportivo. “Había pasado momentos muy difíciles en mi vida. Estuve tres años sin dirigir, no porque no quería, sino porque me había tomado un descanso y después se hacía difícil volver al ruedo. Por eso estoy muy contento de haber tomado la decisión de aceptar dirigir a un club tan grande como San Martín”, explicó.

Cagna no se sube al caballo del éxito. No quiere que se lo tome como el salvador de un San Martín que parecía perdido en un laberinto sin fin. “Debo reconocer que el gran mérito es de Sebastián (Pena) que tuvo la capacidad de armar un plantel excelente”, dijo el DT sin ser demagogo y también se dio tiempo para tirarle flores a sus jugadores. “Cuando llegué a este club me encontré con un grupo excelente que me hizo disfrutar nuevamente de ser director técnico”.

El gran artífice

Cagna fue el gran artífice de este regreso glorioso a la B Nacional porque supo amalgamar un equipo que no parecía tal y porque leyó muy bien cada uno de los 12 partidos en los que se sentó en el banco (obtuvo 28 puntos sobre 36 posibles, con una efectividad del 78 por ciento). “La clave para lograr esto fue tener un grupo humano excelente, un plantel de jugadores maduros, con experiencia y que sabían lo querían”, afirmó.

El duelo se le complicó inesperadamente a un San Martín que había arrancado el partido con todo. Un par de errores casi dejan el sueño de lado; por eso Cagna resaltó el trabajo de sus dirigidos. “Ellos tenían ahí el desempate, pero el equipo demostró lo que venía demostrando en los últimos partidos: madurez y entereza. No se quedó cuando nos convirtieron el segundo gol. Lo empatamos rápido y después pudimos meterles el tercero. Ahí liquidamos todo”, sentenció pensando más en el futuro que otra cosa. “Me voy a quedar en San Martín. Hay que llevar a este club de nuevo a Primera, que es donde merece estar”.

San Martín está de pie. Volvió a abrazarse con la gloria, dejando atrás cinco años exactos (había descendido el 26 de junio de 2011), de la mano de un técnico con todas las letras.