Parafraseando al Tango “Volver” de Carlos Gardel, podemos decir que muy por el contrario “de 20 años no es nada”  en estos 20 años del Cosquin Rock pasaron muchísimas cosas, lugares, escenarios, artistas que ya no están con nosotros, fans que algunos nacieron en estos tiempos y otros que ya nos dejaron. Sin duda el Cosquin Rock es ya un capítulo importante en la cultura argentina.

En estos veinte años se cambio tres veces de escenario, todo comenzó como un loco proyecto en la misma Plaza Prospero Molina, cuando esta quedo chica, nos mudamos a un predio en la Comuna de San Roque, donde el festival era mas salvaje y/o en estado de naturaleza, donde los románticos del movimiento libertario y rebelde del rock lo vivíamos como si fuera el propio paraíso bíblico. Con el tiempo por problemas legales se mudo al actual predio del Aeródromo de Santa maria de Villa de Punilla, donde creo que la productora encontró este lugar perfecto para ir año a año agrandando la apuesta e ir aggiornandolo de manera constante donde ya se parece mas a un festival Europeo que argento.

En esa constante evolución que del festival pasaron muchas cosas, de tres escenarios a dos importantes y un temático, aparecieron días especiales para un genero musical y fueron cambiando de un año a toro, con carpas y mas escenarios pequeños en hangares, hoy son dos los escenarios y una carpa dedicada a una banda en particular y asi se sigue de manera constante transformando.

El año pasado hubo polémica por cupo femenino, este año estuvieron muchas artistas mujeres, el festejo de dos décadas de constante ejecución de nuestras más arraigadas tradiciones será utilizado para marcar una bisagra en la identidad del Cosquín Rock. Abundarán momentos, sin duda alguna, de muestra pura de lo que el festival fue y seguirá siendo en sus ediciones futuras. Pero también el 2020 será recordado como el año en el que se le abrió la puerta a una diversidad de géneros y a una camada de artistas nunca contemplados, en un lugar y un espacio que enarbola una cultura tan delimitada y celosa como lo puede ser la del rock argentino.

Por eso, el festejo del cumpleaños número 20 no sólo involucrará una retrospectiva, sino que también reposará sobre una contundente mirada a la actualidad y marcará un camino abierto a futuro. Y una vez que entendamos eso, el festival se desarrollará con total naturalidad.Con esta declaración de principios comenzaba la primera jornada. Mientras que lo más puro del rock argentino se agolpaba en el Escenario Norte, en la mitad del predio tomaba lugar el Escenario Urbano con nuevas y clásicas caras del rap y el funk, y en el extremo opuesto el Escenario Sur comenzaría a mostrar algunas vetas de sangre nueva, trap y apuestas de esencia mucho más performáticas. Así, los acérrimos asistentes al Cosquín Rock pudieron disfrutar de Hilda Lizarazu, Las Pastillas del Abuelo, la vuelta de Divididos luego de 15 años de ausencia, Skay y los Fakires, Guasones y del histórico El Aguante and The Prostitution, la celebración a las canciones de Charly García (quien no pudo asistir a causa de un accidente doméstico) a cargo de Nito Mestre, Ciro, Celeste Carballo, Fernando Ruiz Díaz, León Gieco, Louta, entre otros.

Escenario Sur se dibujaba un crisol de géneros, estilos y artistas jóvenes que involucran la otra mitad del monstruo de las sierras. Sonaron Bandalos Chinos, Kchiporros, Nathy Peluso, Ca7triel y Paco Amoroso, Sara Hebe, Mon Laferte, Un Planeta, El Mató a un Policía Motorizado y Louta. Mientras que, en el Escenario Urbano, dispuesto en una enorme carpa circense, Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur parecen liderar desde la experiencia una camada entera de herederos en la fusión como Réplik, Agus Padilla, Bhavi, Ecko, Flu Os y Militantes del Climax. El día terminaba con esa banda común a todos: Los Auténticos Decadentes desataron el delirio en el Escenario Norte a eso de las 2.30 de la madrugada para un cierre perfecto.

Incluso, en la segunda jornada la ambivalencia se haría aún más notoria. El Escenario Sur sería completamente tomado por la pisada cada vez más fuerte del trap y el rap nacional, con exponentes como Lucho SSJ, Obie Wanshot, Valen Etchegoyen, Neo Pistea, YSY A, Cazzu y Duki. Todos ellos, orbitando alrededor de la presentación de Babasonicos, quienes vuelven a encontrar una forma de expresar su posición frente a la emergencia de esta nueva camada de artistas y géneros en la escena argentina. Mientras que el otro extremo, los valores clásicos del festival se dibujaban desde temprano con La Mississippi, Jóvenes Pordioseros, Los Gardelitos, La Vela Puerca, Ciro y Los Persas, Los Caballeros de la Quema, Las Pelotas y el cierre con Ratones Paranoicos. Por la tarde, quien parece definirse como el denominador común entre las dos caras se hacía presente en el Escenario Norte: Wos no sólo contó con su presentación personal, sino que luego volvió como invitado de Ciro para interpretar, nuevamente, “Pistolas”.

No quiero olvidarme del escenario de música electrónica con los mas importantes DJ del momento, La casita del Blues, El Mercado Alberdi con sus comidas de las mas variadas para todos los gustos y filosofías alimentarias, peluquerías, tatuajes etc etc. Cabe destacar que para este año a modo de festejo se realizara una edición en CABA, y resta solo preguntar con que nos sorprenderá al año?

 

GUILLERMO HERNAN VILLALBA