Nuevamente el sur tucumano está siendo víctima de la crecida de los ríos producto de las fuertes lluvias que azotaron tanto a Catamarca, como a nuestra provincia. 

La postal parece ser la misma que la de las últimas semanas, cientos de calles y casas anegadas, ríos desbordados, diques colapsados, familias evacuadas, etc. etc. etc.

Contrariamente a la canción, podemos culpar de todo lo que está ocurriendo a la lluvia, pero sería un análisis errado. Claramente lo que está sucediendo desnuda décadas de malas gestiones y desinterés por parte de nuestros gobernantes. Seguramente ahora aparecerán grupos de constingencia con suministros, ropa, colchones y demás elementos y víveres que muchas veces donan otros coterráneos y que son utilizados como parte de la campaña proselitista que tiene en vista las próximas elecciones sin embargo, lo que realmente hacen falta son obras.

Pareciera que quienes nos gobiernan se olvidaran del interior de la provincia y únicamente recuerdan su existencia cada vez que hay elecciones; a ellos habría que pedirles lo mismo que se les pide cada vez que ocurre una tragedia de ésta naturaleza: GESTIONEN.

Los habitantes de todas las comunidades afectadas pagan sus impuestos como cualquier otra persona que vive en Tucumán, sin embargo dichos impuestos no retornan a ellos en forma de obras que les permita vivir sus vidas tranquilos, mucho menos tienen protegida su salud (ya que los hospitales y centros de asistencia primaria no poseen insumos), y la educación se imparte en establecimientos que se encuentran en un estado calamitoso. El estado en dichos lugares aparece en forma de dádivas y prebendas con fines electorales.

Es cierto que catástrofes de ésta índole ocurren en todos lados del mundo, pero que constantemente se deban romper rutas, desborden diques, se derrumben puentes y se inunden siempre los mismos pueblos y ciudades a causa simplemente de la lluvia, habla más bien de un mal endémico de nuestra provincia, el cual es la falta de prevención y planificación.

Esperemos que las personas afectadas logren recuperar sus elementos personales, que no haya víctimas fatales y que todo vuelva a la normalidad lo antes posible; asimismo, roguemos que los gobernantes abran sus ojos y comiencen a pensar en sus representados. Por mi parte, confío en que esto cambiará, confío en el Tucumán del futuro, en el Tucumán que viene.