“Había armas por todos lados. En la cocina, sobre la mesa, había un arma cargada”, contó un testigo del allanamiento. Un gendarme recordó que en la casa de Ángel Ale encontraron “varios fajos” de billetes, además del arsenal.

Un día entero les demandó allanar la casa de Ángel “El Mono” Ale y labrar las actas con el detalle del arsenal encontrado, en 2013. Ese operativo fue rememorado durante la audiencia de ayer tanto por testigos como por el personal de Gendarmería Nacional que lo dirigió. Un año después haría lo propio la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), aunque sólo encontraría una pistola.

Un enorme arsenal se exhibió ayer en medio de la sala, en el Tribunal Oral Federal. Casi todas esas armas, cortas y largas, habían sido secuestradas en marzo de 2013 durante un operativo que comenzó a la mañana temprano y finalizó cerca de la medianoche. Eran casi 70 y estaban distribuidas en distintos sectores de la casa del “Mono”, ubicada en la esquina de Rivadavia y Bolivia.

“Se golpeó la puerta y atendió una señora; le comunicamos que teníamos una orden de allanamiento y al principio dudó”, comenzó contando el comandante de Gendarmería Nacional José Manuel Cueto, que estuvo al frente de ese operativo. Momentos después, la mujer abrió y comenzaron a inspeccionar la casa. A medida que avanzaban por los distintos ambientes, los testigos se quedaban asombrados. “Había armas por todos lados. En la cocina, sobre la mesa, había un arma cargada. Después abrieron una bóveda o caja fuerte y había armas y banderas de San Martín. También había mucha plata, nacional y extranjera”, recordó Ricardo Raúl Roja, un cosechero de limón que fue elegido al azar por los gendarmes para que entrara con ellos a la casa.

Por toda la casa

Cueto describió lo que encontraron en cada uno de los ambientes de la vivienda de Ángel Ale, que ocupa dos plantas. “En la antesala había dos cajas fuertes que contenían armamento, dinero y documentación. En el living había dos cajas fuertes más, con armamento, municiones, dinero y documentación. En la cocina también había armas y en un dormitorio había una computadora. En la planta alta encontramos una especie de taller de electrónica, con computadoras. En el dormitorio del matrimonio había armamento y una caja de municiones. En un lavadero encontramos otras dos cajas fuertes, con armas y documentación. Después, de un vehículo que estaba estacionado afuera, secuestramos documentación que había en la guantera”, precisó.

El comandante no pudo dar una cifra exacta de la cantidad de dinero que secuestraron. Pero sí aseguró que había “varios fajos” de billetes, entre moneda nacional, dólares y euros. “Había mucho por controlar. Prácticamente en toda la casa había armas. Estuvimos como 20 horas y nos fuimos de noche”, recordó Cueto. En ese sentido, indicó que todas las armas tenían autorización. “Estaban las credenciales”, aclaró.

En octubre de 2014, la Justicia ordenó un nuevo allanamiento en la casa de “El Mono”. Esa vez el procedimiento fue dirigido por la PSA, que sólo secuestró un arma. “Al momento del ingreso, un oficial refirió que había una persona en el interior de la casa que remontó una pistola. El oficial gritó que arroje el arma al piso. Dijo que, por la contextura física, podía ser un hijo del señor Ale”, relató Sixto Cañupán, inspector de esa fuerza de seguridad.

Cuando los policías entraron y revisaron todo, hallaron una pistola dentro del placard de una habitación, que estaba cargada. Sospechan que es la que se utilizó para amedrentarlos.

Repercusiones

“No se condice con un ánimo de colección”

El abogado de la Unidad de Información Financiera (UIF), Martín Olari Ugrotte, reconoció que la mayoría de las armas que le fueron secuestradas al “Clan Ale” están registradas, aunque aclaró que no todas. “Una que fue secuestrada en la remisería ‘5 Estrellas’ y otra en el bar ‘El Chavo’, tenían la numeración limada”, precisó. Respecto al arsenal de Ángel Ale, indicó: “había armas cortas que eran del mismo calibre, misma marca y mismo modelo, lo cual no se condice siquiera con un ánimo de colección. Estas armas estarían tasadas en aproximadamente $ 1.5 millones, por lo cual también se hizo una imputación por ese valor económico. Tenemos indicios de que fueron utilizadas para diversos planes criminales”, sostuvo. Por último, advirtió que ninguno de los imputados tiene habilitación para portar armas.

“Estuvo en riesgo la vida de mis hijos”

Ángel Ale pidió responder a los testigos y dijo que la PSA ingresó “con total violencia a mi casa. ¿Cómo no se van a acordar que hicieron tiros? ¿Qué pasaba si uno pensaba que lo iban a asaltar y reaccionaba? Estuvo en riesgo la vida de mis hijos. Uno de ellos tenía una férula y lo mismo le pusieron un precinto. No voy a negar que había un arma cargada en la mesa de luz, era para protección de mi familia”, explicó. Sobre las armas, su defensor Cergio Morfil, agregó: “él tenía la autorización de los organismos pertinentes para tener las armas. El 98 % de ellas estaba en cajas fuertes, y eran de caza porque él es adicto a esa actividad”. Por otro lado, “El Mono”, respondió al ex juez y testigo, Jorge Lobo Aragón. “La primera persona que nos llamó mafiosos fue (Antonio Domingo) Bussi. Lobo Aragón, que nos persiguió, era integrante de Fuerza Republicana”.

 

La Gaceta