“Nos está comiendo el Presupuesto”, graficó la nueva funcionaria

“En épocas de crisis es donde se ve la posibilidad de cambio”. Así definió Lidia Ascárate, nueva secretaria Económico Administrativa de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), esta etapa que atraviesa la casa de altos estudios. La funcionaria asumió ayer en el cargo que hasta hace unos días ocupaba Leandro Díaz (ahora vocal en el directorio de Canal 10). Se trata de un sitio clave en un momento complicado, porque desde la Nación se le exige a la UNT que tome medidas para achicar el déficit acumulado.

Ascárate llamó a los universitarios a ponerse de pie y dijo que trabajará por la transparencia. Confirmó que su llegada viene con el aval de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU). “No hablamos de ajuste, sino de orden y de hacer bien las cosas. Vamos a ver cómo lo hacemos para que lo acompañen y lo entiendan todos”, explicó a LA GACETA.

Se fueron dos varones y llegaron dos mujeres. Ascárate, en reemplazo de Díaz; y como subsecretaria asumió Adriana Alvillos, que era directora de la Unidad de Auditoría Interna de la UNT. Alvillos ingresó en lugar de Miguel Carletti, quien quedó como subsecretario Administrativo. Un dato no menor es que Ascárate ya ocupó ese cargo durante la gestión de Mario Marigliano (1998 hasta 2006). “Tengo el conocimiento de administrar los recursos cuando son escasos, y esta es la situación”, dijo, trazando un paralelismo con esos años.

El juramento fue en la sala del Consejo Superior y estuvieron presentes la rectora, Alicia Bardón; el vicerrector, José García, y funcionarios del gabinete. También decanos y colegas de Ascárate, especialmente de la facultad de Ciencias Económicas, donde se desempeñaba como secretaria Académica. Una ausencia llamativa fue la del decano de esa unidad, José Luis Jiménez. Se sabe que no estaba de acuerdo con la designación, ya que no comulga con la actual gestión. “Me convocó en su momento y creo haber servido a la facultad. Él seguirá el camino de considera que debe tomar y yo el que la universidad me está requiriendo”, reflexionó Ascárate.

– ¿Cuál es su mayor desafío?

– Que la universidad tenga la visibilidad en lo importante, que no son los números precisamente. No podemos estar todos los días apareciendo por una cuestión de los números. Se debe hablar de la calidad académica.

– ¿Usted llega con el aval de la SPU?

– Tengo un aval total de la SPU y eso significa un acompañamiento interno porque sola no voy a poder. Este aval significa poner en orden las cosas para saber para dónde y cómo hay que dirigir el esfuerzo de la universidad.

– ¿Cuál es la primera exigencia?

– En lo inmediato ver cómo recomponemos el inciso 1, que es de “gastos de personal”. En este momento nos está comiendo el presupuesto. Hay muchas jubilaciones en trámite y cosas que se pueden ver y controlar. Hay que acomodar ese gran gasto que no nos deja ni para el funcionamiento. No hablamos de ajuste, sino de orden y de hacer bien las cosas.

– Se habla del aval de José Cano.

– No he hablado con él, pero el éxito del Plan Belgrano implica un beneficio para la UNT. (N.del R.: es hermana de José Ricardo Ascárate, funcionario del programa de obras que coordina Cano).

– ¿Ya trabajó con la subsecretaria Alvillos?

– Ella ya era auditora en la gestión de Marigliano y sus informes siempre fueron críticos y agudos. Eso me ayuda y aprecio el olfato que tiene ella. Le va a dar ese instinto de auditor, así que es un fuerte respaldo. Mi idea es convocar más a la coordinación de las distintas áreas.

Ascárate confirmó que tiene previsto realizar un viaje a Buenos Aires para charlar con los funcionarios de la SPU cuando finalice las reuniones internas de su área. “Iré para recibir el informe que ellos estaban elaborando y para coordinar qué planes podemos pedir, cuáles no hemos reactualizado y otros en los que vamos necesitar el apoyo de la SPU”, señaló. El informe al que hizo referencia es el que habla del déficit estructural de la UNT y sobre el cual la SPU ha venido poniendo el foco.