El dirigente liberal, que con 39 años se convirtió en el presidente galo más joven de la historia, advirtió que la civilización está en juego. Se impuso en la segunda vuelta a la ultraderechista Le Pen, con una ventaja de 30 puntos. “Voy a abrir una página de esperanza”.

PARÍS.- Protagonista de una ascensión fulgurante, el liberal europeísta Emmanuel Macron se convirtió ayer, a los 39 años, en el nuevo presidente de Francia al superar ampliamente en el balotaje a Marine Le Pen, con 63,1% de los votos contra el 33,9% de la líder ultraderechista.

Con un breve y solemne discurso grabado, Macron celebró su victoria y prometió luchar “contra todas las formas de desigualdad” y que terminará con las “divisiones que llevaron a algunos a optar por un voto extremista” y “abrir una nueva página de esperanza”. “Voy a defender a Francia sus intereses, nuestra identidad, su imagen, la Unión Europea. Nuestra civilización esta en juego”, afirmó y se comprometió en un mensaje integracionista a “reconstruir el vínculo entre Europa y los pueblos que la componen, entre Europa y sus ciudadanos”.

Poco después y, quizás revigorizado por la multitud que festejaba su triunfo, dio otro discurso en la explanada del museo del Louvre, en el que intentó acentuar su porte y su mensaje como el próximo presidente.

Los festejos no se limitaron al territorio francés, sino que los principales líderes de la Unión Europea (UE) y de los países vecinos celebraron la victoria y felicitaron a Macron, cuyo proyecto europeísta se contraponía con el de la extrema derecha del Frente Nacional (FN) de Le Pen que promovía un “Frexit” -una salida del bloque comunitario al estilo Brexit- y el abandono del euro como moneda.

El futuro mandatario prometió además cerrar la brecha entre izquierda y derecha, y confió que cumplirá con todos los compromisos político, económicos y ambientales adquiridos por Francia y a luchar contra el “terrorismo con determinación”. La elección del ex ministro de Economía e Industria del actual gobierno socialista de Francois Hollande se convirtió en el presidente más joven de Francia. Hasta ahora ese título lo ostentaba Napoleón III (Louis-Napoléon Bonaparte), quien fue electo en 1848 como primer presidente de la II República francesa a los 40 años.

“Resultado histórico”

Pocos minutos después de conocerse los sondeos de boca de urna, Le Pen reconoció su derrota con una breve declaración desde su bunker de campaña. “Es un resultado histórico y masivo de la alianza patriótica y republicana, que nos convierte en la primera fuerza de oposición”, subrayó la ultraderechista, de 48 años, quien no ha parado de crecer desde que asumió el liderazgo del partido que fundó su padre, Jean-Marie Le Pen, un reconocido filonazi y negacionista.

Esta fue su segunda candidatura presidencial y, no sólo consiguió acceder al balotaje, sino que además obtuvo un poco más de un tercio de los votos, un récord para su fuerza de extrema derecha.

A nivel regional la victoria de Macron ayuda a frenar la marea de resultados electorales nacionalistas como los que llevaron al Reino Unido al Brexit que determinó su salida de la UE y que encaramaron a Donald Trump como presidente de EEUU. (Télam)

Tres retos clave
Por Sebastian Kunigkeit (agencia DPA)

agencia dpaComo futuro presidente de Francia, el centrista Emmanuel Macron se enfrenta a varios retos, pero hay tres problemas clave que deberá priorizar:

1- Migración de identidad: la llegada de inmigrantes y la integración, el papel de la religión (sobre todo del islam) en la sociedad y los valores de la República son un tema candente en Francia desde hace años. Un ejemplo fue el exagerado debate sobre la prohibición del “burkini”. Detrás de todo esto hay un problema real: la marginalidad de algunos suburbios habitados sobre todo por inmigrantes del norte de África, la radicalización y una profunda inseguridad de los franceses ante la globalización.

2- Seguridad: Francia se vio sacudida por una serie de atentados terroristas desde 2015, que costaron la vida a 238 personas y han conmocionado profundamente a la sociedad. En el país rige el estado de emergencia y en las estaciones de trenes, aeropuertos y atracciones turísticas patrullan soldados. Se han ampliado las atribuciones y medios de las fuerzas de seguridad. Este tema es un enorme desafío teniendo en cuenta que unas 2.300 personas están activas en redes yihadistas, han estado activas o han intentado estarlo, tantas como en ningún otro país de la UE. Macron apoya ampliar el número de policías y la capacidad de las prisiones, pero está en contra de prolongar el estado de excepción.

3- Economía y austeridad: el débil crecimiento de Francia es uno de los graves problemas del país. En 2016 fue del 1,1%, frente a una media de 1,7% en la UE. Pese a eso, las previsiones para este año y el próximo mejoran, y hay sectores en los que Francia es muy fuerte, como la industria del lujo, la aeronáutica o el turismo.