El presidente electo de Francia no tendrá tiempo para festejos, puesto que deberá afrontar una nueva y crucial campaña electoral, la de las legislativas.

Por Hernán Campaniello
El presidente electo de Francia, el liberal Emmanuel Macron, no tendrá tiempo para festejos, puesto que deberá afrontar una nueva y crucial campaña electoral, la de las elecciones legislativas, de cuyo resultado en seis semanas dependerá en gran parte la capacidad de adoptar su proyecto político y económico.

Luego de su discurso de victoria del domingo por la noche ante sus seguidores, con la pirámide de vidrio del Museo del Louvre detrás, Macron tuvo este lunes su primer acto oficial en la conmemoración del armisticio de la Segunda Guerra Mundial junto al presidente saliente, el socialista Francois Hollande.

Tras su precoz ascensión al poder, el presidente electo más joven de Francia, de 39 años, deberá mostrar suma habilidad para manejar a una sexta economía mundial estancada y aquejada por un desempleo del 10%, problemas que minaron al máximo la popularidad de Hollande y le impidieron buscar la reelección.

Más allá de los comicios legislativos, los trabajadores prometen hacer oír su descontento con el nuevo código de trabajo y volver a manifestarse contra esa reforma, la más importante de las adoptadas por Macron durante los dos años que fue ministro de Economía de Hollande, hasta agosto pasado.

En línea con los dictados de una Unión Europea (UE) cuyo fortalecimiento defiende, el ex banquero quiere bajar el gasto estatal, reformar los sistemas tributario y jubilatorio y profundizar la flexibilización del mercado laboral, para lo cual tendrá que equilibrar sus intenciones con el descontento en las calles y las fábricas.

Ver imagen en Twitter

Por eso, la victoria ante la ultraderechista Marine Le Pen, con el 66,9% de los votos contra el 33,1% de la líder del Frente Nacional (FN), obliga a Macron a ampliar su novel y reducida formación ¡En Marcha!, que en una semana nombrará a su primer ministro en plena campaña para las legislativas del 11 y 18 de junio.

Para obtener una mayoría parlamentaria que le allane el camino a las reformas de su mandato, que comenzará el domingo, el presidente electo de Francia dimitió hoy como líder de ¡En Marcha!, que había fundado hace un año y que ahora cambiará su nombre por el de La República en Marcha.

La rebautizada formación presentará candidatos a las 577 circunscripciones, y, en cumplimiento de la “renovación política” que propugna Macron, la mitad de ellos, por lo menos, procederán de la sociedad civil.

Ver imagen en Twitter

Se espera que el resto sean políticos de carrera de los partidos tradicionales, principalmente socialistas (60 de ellos ya lo apoyan), aunque también centristas, ecologistas y conservadores, pero con la condición de que deberán renunciar a esas agrupaciones si quieren postularse por La República en Marcha.

Los nombres de los candidatos serán anunciados el próximo jueves.

“Todo dependerá de la dinámica que logre imponer Macron en las próximas semanas, especialmente antes de las legislativas. Hasta ahora, supo acomodarse inteligentemente dentro del tablero político”, dijo a Télam el sociólogo Michel Wieviorka, director de estudios de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS).

“Macron sacó partido del deterioro de la izquierda, de la crisis moral de la derecha y del hecho que el centrista Francois Bayrou no pudiera presentarse pero le diera su apoyo. Ahora todo será distinto pero ya dio el paso más importante”, agregó.

Ver imagen en Twitter

Macron, dueño de un perfil y un recorrido inédito en la política francesa, entre otros aspectos, nunca se había presentado a una elección, pero, apoyado por un rechazo a la extrema derecha, logró frenar el avance -como sucedió en Austria y Holanda- del FN de Le Pen, una formación nacionalista y anti europea.

Su llegada al poder, se da en una elección que enciende una alarma por su elevada abstención (25,4%) y de votos blancos y nulos (11,5%).

“Los franceses están más conscientes que nunca del abismo que los separa de su fragmentada clase política. De las evidentes fracturas y la incapacidad de diálogo entre visiones contrapuestas, con debates fratricidas que ya se cuelan en el ámbito familiar, salen a la luz dos Francias”, expresó Wieviorka.

Tradicionalmente prima en Francia un pacto tácito donde el electorado apoya de manera masiva en las legislativas a la fuerza política del presidente para evitar la posible parálisis política que resultaría de que la Presidencia y el Congreso estén controladas por fuerzas antagónicas.

Ante un escenario tan fragmentado, numerosos analistas sostienen que Macron podría verse obligado a aceptar un primer ministro conservador si el partido Los Republicanos, que representa a la derecha tradicional francesa, obtiene la mitad de las bancas en la Asamblea Nacional (Diputados).

“Su discurso tiene llegada en muchos electores, sobre todo a los proeuropeos, a los que se sitúan a la derecha de la izquierda o a la izquierda de la derecha, es decir esa gran masa que prefiere acercarse al centro antes que caer en los extremos”, consideró el sociólogo Wieviorka.

Dentro de un escenario aún incierto por la falta de candidatos, una encuesta publicada este lunes por el diario Le Parisien indicó que esa mayoría se encuentra al alcance de Macron, que presentaría listas que incluirían principalmente a socialistas, conservadores y centristas.

También llamaría a candidatos desconocidos para los franceses, de “perfil tecnócrata o con experiencia de gestión”, según el diario Le Figaro.

En su editorial de este lunes, titulada “las exigencias de una victoria”, el vespertino Le Monde consideró que Macron “a la cabeza de una Francia deprimida, deberá rápidamente demostrar que recibió el mensaje en esta campaña fuera de norma”, presionado por las exigencias internas del electorado y las externas de la UE.

“Francia tiene un problema particular, los franceses gastan demasiado dinero y lo gastan mal”, dijo hoy el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que no obstante pidió “tiempo” para Macron.

Puertas adentro, miles de personas, convocadas por asociaciones y partidos de extrema izquierda, marcharon hoy por París para protestar contra Macron y ya llamaron a otra manifestación para el próximo martes 16.

Al dispersarse la movilización, una pintada se hizo notoria en los muros cercanos a la plaza de la Bastilla: “Macron: 1ra. advertencia. Vamos a seguir en la calle”.