A exactos 33 años de su primer cara a cara con los tifosi napolitanos, el astro argentino recibió la ciudadanía honoraria de la ciudad. ” Siempre lo fui, siempre me sentí napolitano”, indicó el ex futbolista.

Por Hernán Reyes Alcaide

El ex futbolista argentino Diego Maradona recibió la ciudadanía honoraria de Nápoles y aseguró a los habitantes de la ciudad: “Nadie me quiso como ustedes, siempre me sentí napolitano”.
“Quiero agradecer a todo Nápoles. No hay ningún pueblo que me haya querido tanto como ustedes”, aseguró en italiano el “Pibe de Oro” al recibir la distinción en una ceremonia formal en la sede del gobierno comunal de manos del alcalde Luigi de Magistris antes de participar de un encuentro masivo con hinchas y ciudadanos en la Plaza del Plebiscito local.

A exactos 33 años de su primer cara a cara con los tifosi napolitanos, de estricto traje negro con camisa al tono sin corbata, Maradona se reencontró luego con más de 15.000 hinchas, la mitad de los esperados por los organizadores, en parte por las medidas de seguridad instaladas desde temprano.

“Buenas noches a todos. Gracias infinitas. Quiero asegurar a los que hicieron que hoy sea uno más de ustedes. Siempre lo fui, siempre me sentí napolitano”, saludó apenas pasadas las 22.30 locales (5 horas menos en Argentina).

“La primera vez que estuve en San Paolo me fui llorando, pero también me fui llorando cuando me fui en el 91. Quiero agradecerles a todos, no tengo palabras”, aseveró además el ex técnico del seleccionado argentino antes de compartir el palco con parte de sus compañeros de los años en el Nápoli.

Entre los “tifosi” presentes en la plaza céntrica, Massimo Vignati, hermano de la que fue babysitter de Dalma y Giannina durante los años napolitanos de la familia, resaltó ante Télam la “emoción” por el momento. “Maradona nos dio todo, nos llenó de alegría. Era una duda este homenaje”, sentenció.

Sobre el escenario, las autoridades locales leyeron luego el nombramiento que reconoce el “amor recíproco” para hacer efectiva la ciudadanía honoraria.

“Acá Nápoles es el símbolo de que no existe algo en el mundo que nos una como lo hace Maradona. Podemos ser argentinos, italianos, rumanos, pero lo importante es la nación maradoniana”, agregaron Luis y Leo, dos argentinos llegados “especialmente” a la celebración segundos después de desplegar la bandera más grande de las que se vieron en la noche amalfitana.

Con la “10” napolitana, el luego jugador del Sevilla español entre otros se convirtió en ícono del sur de Italia tras ganar dos campeonatos, uno en la temporada 1986-1987 y otro en la 1989-90.

“Era como ir al teatro ver a Maradona”, aseguró sobre esos años el periodista napolitano Peppe Ianicelli, del Canal 21 local mientras en el cancionero de los “tifosi” aparecían el clásico “Olé, Olé, Diego, Diego” y los también conocidos “Mama, mama, ho visto a Maradona” y la versión italiana de “El que no salta es juventino”, en alusión a la Juventus, clásico rival del norte italiano.

Entre 1984 y principios de 1991 Maradona marcó 115 goles en 259 partidos y dejó su sello en los títulos de la Copa Italia (1987), la Copa Uefa (1989) y la Superocopa (1990). Sin embargo, luego de dar positivo en el control antidoping en un partido contra el Bari el 17 de marzo de 1991, Maradona jugó su último partido con la camiseta celeste el 24 de marzo de 1991.

“Nosotros los napolitanos cuando vamos a jugar por todos lados sufrimos el racismo. Es una cosa que debo hablar con (Gianni) Infantino porque somos todos iguales pero aquí, lo viví, en carne propia, como el napolitano es discriminado”, agregó luego en referencia al encuentro que tendrá esta semana con el presidente de la FIFA.

Otro argentino que llegó para la ceremonia denominada “Efecto Maradona” fue Manuel Di Liza, hincha de Nueva Chicago, llegado especialmente desde Mataderos “para estar presente en el homenaje al más grande, él se merece todo esto y más”.

Cerca de él, el italiano Alessandro empezó temprano a vender bufandas a cinco euros y postales a uno. “Hoy hace 33 años lo veíamos pisar el estadio napolitano por primera vez”, se emocionó ante el enviado especial.

Con efectivos del Ejército y la Policía por todo el centro de la ciudad, Nápoles se preparó desde temprano para la entrega de la distinción a Maradona, quien previamente se reencontró con la madre de su hijo Diego Junior, Cristina Sinagra.

Con la decisión de establecer un “número cerrado” de 32.000 personas en la Plaza del Plebiscito por el recuerdo de la trágica avalancha en la Plaza San Carlos de Torino durante la final de Champions League a inicios de junio, desde temprano los organizadores aprontaron el escenario levantado de espaldas a la monumental Basílica de San Francisco de Paula pero con un pasillo en el medio a modo de “pulmón”.

“Quiero decirlo porque lo siento. Estamos así por lo que sucedió en Torino. Si no pasaba nada allí, todo esto era lleno”, aseguró Maradona en esa dirección este miércoles.

De todas formas, la distinción se vio empañada por la polémica desatada en torno a la versión de que Maradona había cobrado un alto cachet por su participación, que luego “Pelusa” negó rotundamente en la noche del martes.

El rechazo que esa versión luego negada generó en redes sociales y provocó incluso banderas contra el alcalde local en esquinas de la ciudad hicieron que la entrega formal de la ciudadanía honoraria se hiciera en el Palazzo San Giacomo, sede del gobierno, por la negativa de De Magistris a ir a una plaza en la que podía ser abucheado.