Diario La Escuadra. Fundado el 25 de Mayo de 2013

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Una ficción histórica de Daniel Rosenfeld indaga en la madera del patriota, con ecos de la reciente pugna por su memoria en Salta.

Ensayo para Güemes, el mediometraje que se emitirá hasta fines de julio, recoge las diferencias que existían hace dos siglos entre los gauchos de Salta, milicianos del caudillo por la Independencia, y el gaucho de las pampas -no el romantizado por el poeta nacional José Hernández en la figura de Martín Fierro, sino el criollo solitario que subsistía entre el conchavo rural, la leva y el cuatrerismo. Salvando las enormes distancias, la pugna de presencialidad a la que asistimos hace diez días en el acto presidencial, en homenaje al prócer salteño, encuentra un eco inesperado en esta producción, dirigida por Daniel Rosenfeld y con su guión en coautoría con Mariano Llinás. Es una buena noticia que este Ensayo explore su figura sin agitar banderas partidarias actuales, mediante recursos antirrealistas, optando por el teatro de sombras, la iconografía pictórica y los recursos gráficos del cómic, que salpica las imágenes de tinta. Le bastan 50 minutos para restituir la perplejidad ante su objeto de estudio. En este relato no hay quien se atribuya ni reclame una verdad histórica.

Güemes es la penúltima figura heroica reivindicada, primero en 2005 y ahora en su Bicentenario, por el mismo historicismo nacionalista que llevó a un flamante presidente Alberto Fernández a descolgar todo el arte moderno de la Casa Rosada y reemplazarlo por retratos de próceres -antes de que llegara el juvenil racimo de la pintora mendocina, se entiende-, y a un alto funcionario a llorar ante los muñecos heroicos de cartapesta arrumbados en Tecnópolis. Este Ensayo para Güemes, sin embargo, no está hecho del bronce pulido de las estatuas ecuestres. Procura indagar en la subjetividad de un hombre excepcional -no en la épica de los manuales sino en la madera del hombre que llegó a asaltar un barco enemigo con la caballería, en medio del río. De entrada se apresura a aclarar que Güemes no emergió de las capas populares, como querría el mito, sino de la élite económica de su provincia: hizo la Escuela Militar y los documentos lo nombran Teniente Coronel Graduado. La estrategia de Rosenfeld para no caer en la grieta es narrar unos pocos días en una vida, los últimos, cuando ya toda disputa pasa a segundo plano y existe la síntesis del final.

La ficción comienza a partir de la puesta en escena de una dramaturga, Mercedes Morán, junto con el actor que encarnará a Güemes, Leo Sbaraglia, en los que preceden a su agonía. Herido en el muslo en una emboscada -de fuego amigo-, rechazará la oferta de los españoles, un médico a cambio de rendirse, y procederá a instruir a sus milicianos que continúen la lucha con autonomía de otras directivas. La acción, el caballo derribado, el héroe en su catre de muerte, transcurren a contraluz, detrás de la pantalla, son siluetas. El director se priva de escenas épicas y solo las alude, emparentándose así irónicamente con La película del rey, de Sorín: la gran herida del cine argentino será siempre contar con la materia gauchesca y nunca poder realizar el western. Pero otra vez el presupuesto magro puede ser alquímicamente transformado en una estética.

A la representación inicial se agrega la lectura de una historiadora del arte, interpretada por Martina Garello, acerca del célebre óleo que retrata a un Güemes moribundo, casi sobrenatural, en el centro iluminado de las Montoneras. Walter Jakob, en su papel de Vidt, completa el elenco virtuoso de apenas cuatro actores.

En el Ensayo de Rosenfeld la historiografía es un mosaico de representaciones. “La Agonía y Muerte de Güemes”, firmado por el argentino Antonio Alice, fue presentado en la Exposición Internacional de Arte del Centenario, en 1910, y ganó la “Medalla de oro”. Un año más tarde fue adquirido por la provincia de Salta y hoy preside la Legislatura provincial. El gran óleo, de casi tres metros, parece querer compensarlo por haber partido antes de la invención del daguerrotipo, en 1821, con apenas 36 años.

https://www.clarin.com/revista-enie/escenarios/guemes-contraluz_0_qrPJmI9us.html