Máxima estuvo de visita en Buenos Aires el fin de semana pasado para visitarlo en una clínica en el barrio de Recoleta

Jorge Horacio Zorreguieta, el padre de la reina Máxima de Holanda que falleció este martes en Buenos Aires a los 89 años, fue un activo empresario y dirigente rural durante gran parte de su vida, pero fue su paso por el gabinete económico de la última dictadura lo que le dio gran visibilidad.

Advertida del rápido deterioro de la salud de su padre, quien padecía cáncer, Máxima estuvo de visita en Buenos Aires el fin de semana pasado para visitarlo en una clínica en el barrio de Recoleta.

Por su desempeño como subsecretario de Agricultura entre 1976 y 1979, y luego como secretario de Agricultura y Ganadería hasta 1981, el Estado holandés le negó, en febrero de 2002, la invitación a la boda de su hija con el entonces príncipe heredero Guillermo Alejandro de Orange–Nassau, que la convertiría once años más tarde en soberana consorte.

Un informe especialmente solicitado por el gobierno de los Países Bajos indicó que Zorreguieta había tenido “una posición alta” en el gobierno de entonces y “no podía ignorar lo que ocurría en el país”, en una referencia a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos en ese período.