El estado anímico, mental y emocional es clave dentro del fútbol. Es una parte importantísima en el rendimiento de cualquier equipo; y ayer quedó demostrado, una vez más, en La Ciudadela durante el duelo revancha de la “Copa Bicentenario”.

San Martín está feliz, “chocho” de la vida y le tiró el envión anímico encima a un Atlético al que el receso parece haberle traído amnesia. El juego de vuelta estuvo de más y eso quedó demostrado en un partido que de emotivo tuvo poco y nada. Pero claro, el “Santo” pegó en la recta final del juego, con un Gonzalo Rodríguez que viene dulce y le puso el moño a una serie soñada. San Martín volvió a quedarse con la Copa Bicentenario, al igual que en enero.

El “Santo”, cómodo con el 3-0 conseguido en el Monumental, jugó con el freno de mano puesto ante un Atlético que estuvo nervioso, incómodo y lo pagó con una nueva derrota.

Otra vez, Diego Cagna acertó un pleno a la hora de plantear el partido. El entrenador “santo” sabe leer los juegos y, advirtiendo que estaba en ventaja, paró un mediocampo combativo para cerrarle los caminos a un “Decano” al que no se le cayó ni una idea.

El primer tiempo fue bastante deslucido. Los equipos se midieron como dos boxeadores que se estudian antes de dar el “zarpazo”. Durante ese período, con poco, a San Martín le alcanzó para ser más que su rival. El local tuvo tres chances claras para irse arriba en el marcador, pero le faltó justeza en el toque final. Además, se topó con un Josué Ayala que estuvo lúcido para tapar pelotas clave.

En el complemento la tónica del juego no varió demasiado. Los equipos se repartieron la pelota, pero otra vez el “Santo” tuvo un poco más de lucidez mental para inclinar la balanza y volver a hacerle morder el polvo a su rival de toda la vida.

Cagna también fue astuto en los cambios y movió las piezas de manera correcta. Promediando la etapa final, mandó a la cancha a “Turbo” que fue determinante para que la victoria quedará en casa.

Al punta nacido en Aguilares le alcanzaron 25’ para demostrar que es una carta vital en su equipo. No entró mucho en juego, pero cuando lo hizo fue vital. A los 37’ “Gonza” armó la jugada del juego por izquierda. Desbordó, le ganó de guapo la bola a Ignacio Canuto, mandó un centro que cruzó toda la cancha y tuvo la rapidez física y mental para meterse en el área y ponerle la testa al envío desde el otro lado de Víctor Rodríguez para desatar la fiesta en La Ciudadela. Gol, 1-0 y serie liquidadísima.

Con el resultado a su favor los dirigidos por Cagna dedicaron los últimos minutos a florearse con la tenencia del balón, ante un rival timorato, híbrido y que no tuvo reacción ni rebeldía en ningún momento del partido.

El triunfo de ayer fue merecido para un San Martín que entendió cuál era su rol tras verse en ventaja en la llave. Por su parte, Atlético deberá replantearse varias cosas para no sufrir durante el torneo de Primera División.

La fiesta fue completa en Bolívar y Pellegrini. El “santo” levantó por segunda vez en el año la “Copa Bicentenario”; ahora su rival de toda la vida deberá esperar 200 años para pedirle la revancha.

 

 

La Gaceta