En una jornada fría, gris y con una alta dosis de emotividad, San Martín dio el primer paso para recuperar algo del terreno perdido en el fútbol criollo.

La charla puertas adentro de un grupo al que cada día se lo ve más sólido, rindió el fruto esperado. Mucho se habló de las desconcentraciones que al equipo le costaron caro a lo largo de un Federal A que se parece al mismísimo infierno. Pero el “Santo” dio una muestra más de que no tropieza con la misma piedra, aprende de sus errores y se afianza de cara a una serie final en la que tiene la chance de volver a abrazarse a la gloria.

Ayer San Martín hizo todo bien. Dejó de lado los fantasmas que cargaron de suspenso el juego revancha contra Sportivo Belgrano e impuso condiciones desde el comienzo del duelo.

Jugó 90 minutos con la receta para lograr cosas importantes en la mano: mente fría y corazón caliente. No se apartó de sus principios, esos que dejaron de lado al equipo híbrido de las primeras fecha y lo transformaron en candidato en la carrera por el único boleto hacia la máxima categoría de ascenso del país.

Con la ventaja conseguida en Sunchales, movió la pelota y manejó los tiempos a su antojo. Tejió una telaraña defensiva que hizo estéril cualquier idea de la visita por acercarse a unCésar Taborda, que destila seguridad y, como si eso fuera poco, cuando pasó la máquina de gas a nafta fue una topadora para las esperanzas santafesinas. Así pegó antes de llegar a la mitad del primer tiempo. Un Sergio Viturro que aportó claridad por sobre todas las cosas, habilitó a Diego Bucci que corrió 30 metros con pelota dominada, esperando un movimiento fantástico del hombre referencia de área. Ramón Lentini hizo una diagonal perfecta para escapar de una doble marca y sólo tuvo que puntear el balón para poner una ventaja que era justa. Gol, 1-0.

Allí se terminó el partido. Si San Martín jugaba tranquilo con el empate inicial, a partir de ese tanto bajó la persiana y se puso a pensar en lo que viene. Eso sí, a diferencia de la serie de cuartos, esta vez dejó pasar el tiempo sin dejar espacios a esos baches mentales que casi le cuestan caro contra los sanfrancisqueños.

Le cedió pelota y terreno a Libertad esperando agazapado, y bien parado por sobre todas las cosas, su oportunidad para sentenciar el partido. Es verdad que le faltó un poco de picardía para terminar algunas contras que pintaban interesantes. Pero salvo eso, redondeó un partido inteligente.

Y, si los dirigidos por Diego Cagna vienen aprendiendo de sus errores, ese será el punto a tener en cuenta para la serie final.

Porque salvo esas fallas en la puntada final, el equipo demostró que sabe a qué juega y tiene la solidez necesaria para pensar en grande. Y así liquidó el encuentro.

Víctor Rodríguez inició un contragolpe, mostrando el camino a seguir. Daniel Dip rebotó hacia adelante para que “Vitín” hiciera valer su habilidad y velocidad, pero lo derribaron con lo justo, antes de que ingresara al área. Lentini prendió fuego su zurda, puso el 2-0 y dejó a San Martín en las puertas del cielo. Ahora se le vienen los partidos más importantes de los últimos años. Está en el punto justo.

 

 

 

 

Bruno Farano – LG Deportiva