La llegada de Lavallén les dio vida a jugadores que no eran tenidos en cuenta, caso Álvarez.

Noviembre y diciembre de 2016 fueron quizás los meses en que se reencontró con el fuego que, a veces, se apaga por cuestiones ajenas a las deportivas. La renuncia de Juan Manuel Azconzábal le dio un empujón de ánimo a Favio Álvarez para volver a encontrar la luz, como a tantos otros de los futbolistas relegados con el “Vasco” como DT.

“Si no me dio chances es porque llegué a un equipo armado, sabiendo que la tenía que remar de atrás”, reconoce el cordobés sobre lo que fue su arribo a un Atlético que venía de descollar en el Torneo de Transición de Primera, durante el primer semestre de 2016. Fue duro el trance. “Desde el lugar que nos toque a cada uno, tenemos que apoyar todos”, entrega ese remedio Álvarez que los “olvidados” están acostumbrados a tomar.

Pero hoy es otro el color del paisaje para él. Desde el interinato de Luciano Precone hasta la asunción de Pablo Lavallén, el ex Sarmiento de Junín comenzó a tomar contacto con las concentraciones. El lunes, en Salta, jugó para los titulares. Todo un logro, pese a que el propio DT haya aclarado que en los duelos con Gimnasia y Tiro no hubo ni titulares ni suplentes; sólo dos formaciones en las que alternó jugadores que venían con ritmo con otros que no, porque así le es más fácil entrar en sintonía a los que venían relegados.

La pretemporada no puede ser mejor para Favio. “Ahora estamos haciendo más trabajos con pelota y vamos haciendo lo que el técnico nos pide”, comenta el hombre que no perdió un gramo de tonada de la tierra de Rodrigo y “La Mona” Jiménez. “Uno siempre trata de estar. No tuve muchas posibilidades con el ‘Vasco’, pero siempre me entrené igual. Ahora Lavallén me está dando esas chances”, agradece el volante creativo, que formó dupla con Nery Leyes como doble cinco y rindió. “El entrenador me pidió que cuando tengamos la pelota sea opción en la salida como doble cinco. Y también que me suelte para asociarme con los volantes que van por afuera y los delanteros”.

Si puede ganarse un puesto o no para la serie con El Nacional, está por verse. “En las prácticas y en los partidos uno se gana el puesto. Tenés que entrenarte para estar bien y después decidirá el técnico cuáles de los que juegan en el puesto están mejor”, explica Álvarez, el Álvarez que volvió a respirar fútbol.

 

La Gaceta