Hace apenas dos semanas, parecía que el Regional “Luis Brandán” ya estaba cocinado. Tucumán Rugby no paraba de ganar mientras el resto se limitaba a un papel casi testimonial, de ponerle una que otra piedra en el camino para que su trayecto hacia el bicampeonato no fuera tan escandalosamente cómodo. Hoy, en cambio, el panorama es completamente distinto, y ya nadie puede asegurar con absoluta convicción quién será el campeón. La única certeza es que saldrá de entre Huirapuca, Tucumán Rugby, Universitario y Los Tarcos, los clasificados al cuadrangular en el que se definirá la Copa de Oro LA GACETA.

La fecha que finalizó ayer no hizo más que profundizar los cambios iniciados el fin de semana anterior. De un trío de líderes con un solo escolta se pasó a un solo puntero seguido por tres segundos a solo cuatro puntos de distancia. Parece como que el Regional sigue guardándose giros de trama bajo la manga para sorprender hasta el final.

Lo más jugoso estuvo en Concepción, donde “Gauchos” y “Serpientes” se mataron a tries, ofreciendo uno de esos partidos que quedan en la memoria. Y es que no es normal que entre dos equipos de semejante talla se cierre con un resultado más propio del básquet que del rugby: 64-54.

Lo ajustado del final amagó con ser paliza de “Huira” al principio. Los sureños entraron con mucha decisión de ganar, arrancando con mucha velocidad desde el fondo y aprovechando los espacios en la defensa visitante para llevarse el parcial 33-13. No obstante, y al igual que contra la “U” de Salta, la perfección que Huirapuca exhibió en ataque no la tuvo en defensa, y los de Ojo de Agua llegaron a estar a solo ocho tantos de distancia. Sin embargo, “Huira” demostró que está muy firme y terminó cerrando un resultado histórico.

Tucumán Rugby, al que visitará en la última fecha del Súper 8, viene por la vereda opuesta. En un abrir y cerrar de ojos, pasó de ser el gran favorito a quedar con la confianza envuelta en nubarrones de duda. Más que en ceder el liderazgo, donde realmente perdió el “Verdinegro” es en lo psicológico: dos derrotas seguidas acabaron con su halo de invencibilidad. Los Tarcos, por su parte, se tomó revancha de la caída en la primera fase ganándole 33-20 en un partido bastante chato desde lo técnico, pero con la intensidad de una final. Para el “Rojo” lo era: una derrota lo hubiese dejado demasiado lejos de la cima. Ahora, se siente en condiciones de ir en busca del título que hace 12 años se le niega.

 

 

 

 

La Gaceta