Moeremans refutó las críticas a su gestión que había lanzado la funcionaria Tuzza. “Para eso tenés que tener un equipo independiente y al estar atado a la pauta, es difícil”, señaló el ex representante de la UNT.

“El Canal no es una empresa suiza, pero tampoco el desorden que han descripto”, señaló Daniel Moeremans, ex director de Canal 10 por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), en referencia a los dichos de Marta Tuzza, secretaria académica del Rectorado y actual directora suplente en la televisora.

En una entrevista, Tuzza había señalado que en estos días de reorganización (hasta que se designen a los directores definitivos) estaban recopilando material y que habían detectado que no existían protocolos de funcionamiento. Que habían pedido un plan de trabajo para ahondar en el criterio con el que se selecciona el material que sale al aire en el informativo, que era grave que no existiera un inventario de bienes y que también habían solicitado datos vinculados a la emisión de publicidad.

“Hay un inventario. Que no se lo haya hecho contablemente a los efectos de la aprobación del balance es una cosa, pero no significa que no se sepa cuáles eran los bienes del Canal”, expresó Moeremans.

Agregó que cuando ellos asumieron (junto con Mauro Feldman, que también renunció) al balance no se lo venía haciendo desde hacía tiempo. Por eso pidieron que se relevaran las adquisiciones de los últimos tres años. “Cuando asumimos el ánimo no fue indagar por qué ni quién no lo había hecho”, comparó.

En cuanto a la emisión de publicidad, el abogado explicó que no es verdad que no haya normas internas. De hecho, recordó que existen las resoluciones de directorios anteriores, la 5 y 6, que señalan que no se puede “emitir publicidad sin orden firmada o autorización y que toda publicidad emitida debe ser facturada”.

Justamente, estos dos requisitos son los que no se cumplieron en el caso de la publicidad emitida a favor del PJ en agosto del año pasado y fue por lo que estalló el escándalo. Más de 71.000 segundos que salieron al aire antes de las elecciones provinciales, pero no se facturaron ni tampoco se incluyeron en el balance de la empresa, sino hasta un año después.

Moeremans dijo que en realidad lo más complicado de controlar en cuanto a la publicidad son los llamados “chivos” que se pasan al aire durante un programa. Menciones disfrazadas que pueden incluir una empresa, un evento o hasta un político. “Pero eso no sólo le sucede a Canal 10, les pasa a todos los canales”, agregó.

En cuando a la línea editorial, expresó que ya se le había solicitado a Carlos Amaya y aOmar Nóblega que hicieran un programa de trabajo, “teniendo en cuenta que el sistema de doble jefatura sólo llevaba tres meses y que había sido fruto de un acuerdo político”.

A fines de abril se designó a Nóblega como jefe del informativo del mediodía y a Amaya como jefe del informativo de la noche. El primero llegó con aval del macrismo; y el segundo, del Gobierno provincial.

En los hechos -dijo Moeremans- es complicado de manejar, sobre todo si te llega el material enlatado de Casa de Gobierno y te dicen: “pasalo”. “Para eso tenés que tener un equipo independiente y al estar atado a la pauta, es difícil”, reconoció. Sin embargo, dijo que mientras estuvo en el Directorio incorporó programación plural para apartarse de esa línea oficialista y eso lo llevó a enfrentarse con el director de la provincia en el canal,Alejandro Laurnagaray.