En marzo de 2015, una crecida destruyó las estructuras y quedó complicado el flujo de tránsito entre Raco y San Javier. Las obras de reconstrucción costaron $ 7,5 millones y se demoraron algunos meses por culpa de las lluvias, según informó la Dirección Provincial de Vialidad. El flamante paso ya está habilitado para los vehículos, aunque falta la inauguración oficial

LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO

Una enorme maraña de hierros retorcidos y oxidados quedó abandonada al costado del camino sobre el río San Javier. Es la vieja estructura del antiguo puente que se cayó en marzo de 2015 en la zona de La Sala, que conectaba hacia el oeste con Raco y hacia el este con San Javier, en la ruta 340. Ahora, los pobladores de la zona celebran la habilitación de los dos nuevos puentes que les permiten trasladarse sin demoras.

Ayer al mediodía, un grupo de albañiles preparaba “el cajón de piedras”, que servirá para proteger la base de la nueva estructura de hormigón. Después “un apretado” de jamón y queso esperaba a los obreros a la hora del almuerzo. No había pausa; debían comer sin dejar de trabajar. El grupo caminaba por encima de una pieza de hormigón sobre el cauce del río San Javier. Estaban próximos a terminar la tarea; mientras los autos pasaban por un costado.  “Ahora está cortado el tránsito porque necesitamos limpiar la zona para poner una capa asfáltica”, explicaba un obrero sin interrumpir su trabajo.

Un grupo de alumnos salía de la escuela. Caminaban hacia el nuevo puente, riéndose y compartiendo bromas. Ellos también pasaron por arriba en la nueva traza de la obra. En un extremo podía verse un cartel que instaló la Dirección Provincial de Vialidad (DPV). En esa cuadrícula se anunciaron los detalles del emprendimiento: “Construcción de puente sobre río San Javier; monto de contrato: $ 7,5 millones; plazo de ejecución: 4 meses; fecha de iniciación: 23/11/ 2015”.

Ricardo Abad, administrador de la Dirección Provincial de Vialidad, dijo que los dos puentes fueron construidos a nuevo. Resaltó que ya están habilitados al tránsito vehicular, pero aclaró que todavía faltan algunos detalles para terminar la construcción. “La obra está en un 90% de ejecución; solo falta poner una capa asfáltica, pero ya se puede pasar en vehículos”, insistió.

Valeria Valdez, vecina de La Sala, se mostró contenta por la finalización de la obra. Sostuvo que el puente les servirá a los chicos que bajan a la escuela todos los días y deben cruzar el río. “Los que vienen de El Portezuelo pasan por ahí y cuando crecía el río se quedaban del otro lado”, afirmó.

Ella es madre de tres hijos, y conoce el lugar porque nació y se crió en La Sala. Remarcó que ahora los puentes son más anchos y más largos. Pero se quejó por tanta demora. “Ya no sé cuánto tiempo llevan con esto”, apuntó.

Oficialmente, se esperaba la inauguración para enero de este año; sin embargo, el clima obligó a demorar el último tramo de la construcción. Desde la DPV, el ingeniero Abad admitió que se postergó debido a las lluvias constantes. De hecho, ayer en la zona predominaban bancos de niebla, en especial por la mañana.

Un hombre a caballo cruzaba por el nuevo puente. A paso cansino avanzaba sentado en el lomo del animal. Llevaba botas de goma con barro. “Ya está listo; por fin”, dijo mientras seguía su camino.

Los pobladores de La Sala nunca olvidarán aquella madrugada de marzo de 2015, cuando el río creció a tal punto que destruyó los dos puentes. “Los quebró por la mitad”, dice Valeria, dibujando con las manos la forma en que quedaron los cruces. “El ruido del agua era impresionante; la verdad es que daba miedo”, contó.

La pintura fresca (color naranja) en las estructuras de hierro se percibe a los costados del puente. Los cerros rodean la construcción y los teros se hacen escuchar a toda hora en medio del silencio del lugar.

Mientras el clima lo permita, los operarios completarán los últimos detalles para dejarlos listos. En la DPV ya preparan todo para fijarle fecha y hora al acto inaugural, que dejará los puentes habilitados de manera oficial.