El animal siguió el rastro y marcó la casa donde estaba el cadáver. La Policía ya había realizado un allanamiento, sin resultados.

Un perro entrenado en rastros específicos fue el encargado de marcar el terreno donde estaba enterrado el cuerpo de la joven Araceli Fulles (22 años), en una casa de la localidad bonaerense de José León Suárez, en Buenos Aires. Los animales fueron aportados por la División del Cuerpo de Bomberos Voluntario de Punta Alta, según informó el segundo jefe, Pedro Gómez Peña.

“Arrancamos en un lugar, le dimos al perro el rastro específico, y entre los 50 y 70 metros el perro marcó un domicilio. Las autoridades policiales requirieron la autorización para ingresar, entonces ingresamos en el lugar, y el can especializado en búsqueda de restos humanos hace una marcación”, indicó en diálogo con el canal “A24”.

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“Se hizo la inspección visual y pudimos observar que había algo fuera de lo normal”, precisó la autoridad de los bomberos de Punta Alta. Este cuartel posee el denominado cuerpo Canino “K9”, que ya ha actuado en otras búsquedas de personas desaparecidas en distintas partes del país.

La vivienda donde se realizó el procedimiento es de la madre de Darío Gastón Badaracco, de 29 años, el principal sospechoso del crimen de la joven, ya que fue el último que la vio con vida y hasta habría confesado haber tenido sexo con ella. Por el momento se encuentra prófugo.

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Según trascendió, por lo menos un miembro inferior de un cuerpo femenino habría aparecido enterrado entre escombros y cal, y cubierto por una capa presuntamente fresca o reciente de cemento.

Fulles desapareció el 1 de abril de su vivienda del partido bonaerense de San Martín y, desde ese día, familiares y amigos emprendieron una campaña en redes sociales y medios de comunicación para dar con su paradero. La Policía practicó al menos cinco detenciones: las de los hermanos Johnatan y Emanuel Avalos, de 19 y 21 años; de Hugo Martín Cabañas y Santiago Escobedo, acusados de encubrimiento agravado, y a última hora, la de un hombre que sería el dueño del corralón donde trabaja Badaracco, que al igual que éste, tendría antecedentes penales.