El delantero, la esperanza de gol de Atlético, viene dulce por los puntos.

“Hicimos un buen 2016. Esto es un premio al día a día y ahora no podemos dejarlo pasar. Tenemos que tomarlo con mucha responsabilidad”. A horas de pisar el Monumental y de ver cara a cara por primera vez al rival a vencer de la fase 2, Fernando Zampedri hace un repaso del pasado reciente, de cómo Atlético logró el boleto dorado a la Copa Libertadores y de cómo el grupo debe defender ese acto de magia patentado a su nombre.

“Soñé mucho el partido. Dios quiera podamos ganar con gol de cualquiera y que sea una buena noche para nosotros”, desea el artillero estrella del “Decano”, a quien Eduardo Favaro, DT del conjunto ecuatoriano, tomó como la pieza clave a anular. Si Zampedri no juega, las probabilidades de gol de Atlético se reducen, según parece imaginar el uruguayo.

Pero “Tanque” piensa en el baile, en las coreo de los viejos carnavales de Gualeguaychú. En su marca registrada como festejo. “En mi pueblo hacíamos ese bailecito y cada vez que salía después venía un gol. Así que ahora hay que seguir con la cábala”, se ríe el centrodelantero, mientras deja entrever que ansiedad y claridad mental son dos caras diferentes en una misma moneda. “No será cuestión de atacar constantemente, sino de ser punzantes y saber terminar bien la jugada cuando se nos presente la oportunidad”, Zampedri no tiene prisa porque tiene fe de que cuando el primer grito se haga presente en 25 de Mayo y Chile para Atlético, una cadena podría surgir a su favor. “Arranquemos con el primero, después venderá el resto”, opina tan confiado de la labor que pueden hacer sus compañeros en la cancha como si fuera un nuevo round ganado a su favor ante los zagueros centrales enemigos.

Estar en la Copa era un sueño tan lejano como quizás imposible para Zampedri, hace apenas un año. “La verdad que no me imaginé con vivir esto”, reconoce justo cuando suena una melodía imperceptible para cualquier oído humano menos el suyo. Siente la melodía del gol y prepara su baile sagrado.